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La recuperación del adicto puede resultar una tarea desafiante y compleja,
pero no imposible. Es importante comprender que es un milagro que se realiza en equipo.
Dios hace su parte transformando el interior; el entorno motiva y anima, contiene y brinda
afecto; y el joven involucrado colabora con su voluntad de cambio y deseo de abandonar
aquello que lo lastima y destruye. A través del conocidomilagro de la resurrección de
Lázaro, y basado en su experiencia personal de recuperación total de drogas,
el autor nos muestra cómo una persona que estuvo muerta puede ser elevada a una vida
totalmente nueva y con un rumbo definido para siempre, con la mirada puesta en el Autor
de la vida.
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